En Cap Cana y sus alrededores conviven escenarios diferentes. Por un lado, lagunas y cenotes de agua dulce escondidos entre cuevas y jardines botánicos. Por otro, paradas en el mar Caribe donde el fondo se eleva como una mesa de arena y el agua queda a la cintura, creando una “alberca” natural perfecta para flotar, conversar y tomar fotos sin corrientes fuertes.
El Blue Hole, una de las Atracciones en Scape Park, ubicado en Cap Cana, muestra el perfil clásico de un cenote con paredes de caliza y un color que parece irreal. En conjunto, las lagunas naturales punta cana ofrecen ambientes distintos para nadar, refrescarte y observar flora y fauna sin salir de la zona turística.
¿Cómo se forman y por qué son tan turquesas?
Roca caliza y acuíferos subterráneos
La costa oriental dominicana está compuesta por roca caliza altamente porosa. Con el tiempo, el agua de lluvia disuelve el carbonato de calcio y abre cavidades. Luego, cuando el techo colapsa o se abre una ventana natural, aparece la laguna o cenote.
En la región dominicana se les dice pozos naturales. En resumen, son sistemas kársticos que almacenan agua dulce filtrada y muy clara.
Luz, profundidad y color
El turquesa intenso no es un filtro: la transparencia del agua, la profundidad y el ángulo del sol hacen que ciertas longitudes de onda reboten más que otras. El fondo claro y las paredes calcáreas amplifican ese efecto, de modo que al mediodía el color luce casi eléctrico y al atardecer vira hacia tonos zafiro.
Diferencia entre cenote y piscina marina
Los cenotes y lagunas de agua dulce están tierra adentro, alimentados por acuíferos; suelen ser más frescos y con sombra. Las piscinas marinas se forman sobre bancos de arena y praderas someras; el agua es salada, tibia y con más reflectancia por el sol directo.
La experiencia cambia: dentro de un cenote se nada rodeado de roca y vegetación, mientras que en banco de arena se convive con horizonte abierto y oleaje mínimo.